Galletas de Avena, plátano y semillas.

La receta que os traigo hoy es tapan facil que da hasta un poco de vergüenza jajaja!

 

Llevo días pensando en una receta de galletas saludables y buscando mucho di con una parecida a ésta.

Solamente lleva tres ingredientes, ningún azuzar añadido y es apta para veganos.

De verdad que es la receta más fácil del mundo y están increíbles, además tienen variantes infinitas! Se le puede añadir pasas, cacao… lo que queráis!

INGREDIENTES

2 PLATANOS MADUROS

150 GRAMOS DE COPOS DE AVENA

15 GRAMOS DE SEMILLAS (en mi caso, amapolas, chia, sesamo y pipas)

ELABORACIÓN

Trituramos el platano y añadimos los copos de avena, cuando este bien triturado añadimos las semillas y removemos con una cuchara para no trituras las semillas, se puede triturar si no queréis encontraros las semillas enteras.

Cubrimos una bandeja de horno con papel encerado y servimos una cucharada, formando pequeños montoncintos y las aplanamos sin apretar demasiado.

Tenemos el horno precalentado a 250 grados. Metemos las galletas y horneamos durante 15 minutos o hasta que estén doradas. Si vuestro horno va fuerte quizá no necesita más horno, yo las puse 10 minutos más a 150 grados para que acabaran de hacerse. Tenéis que poder separarlas sin que se rompan del papel de horno.

 

Y LISTO!

Mirad que pinta! Yo les puse copos de avena enteros por encima para decorarlas!

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RECETAS PARA UNA CENA DE NAVIDAD SALUDABLE

Hola queridos!!!

Hacia muchísimo que no me pasaba por aquí, aunque los que me seguis en instagram ( @entretallas) sabéis de mi a diario!

Hace semanas que le doy vueltas al hecho de preparar alguna receta que os resulte útil cara a las fiestas de Navidad. Yo este año ya estoy en mantenimiento y seré un poco más laxa en cuanto a los dulces. Lo que significa que este año he decidido hacerme mis propios turrones y dulces para no tener que pasar por los dulces Navideños cargados de azucares refinados. Pero eso os lo cuento otro día, hoy os traigo un menú navideño compuesto de tres platos. MUY sencillos y MUY económicos.

Como os explicaba el año pasado por estas fechas me encontraba inmersa en el proceso de pérdida de peso, y aun que solo llevaba perdidos 10 kilos ( madre mía que lejano veo eso!) pase todas las Navidades sin salirme nada nada de la dieta, es más, al acabar las fiestas había perdido 3 kilos!

En su momento a mi me ayudo mucho planificar los menús, saber que comería y ser muy firme en mi pensamiento de no crearme excusas.

-Pero mujer que es Navidad!

No. Bueno, si, era Navidad, pero es como lo de “el lunes empiezo”, postergar decisiones y acciones difíciles con excusas.

Pues nada, que con tal de haceros esto un poco mas llevadero el otro día cocine la cena de Navidad para Albert, Noe y Manel, dos amigos con los que hicimos un “ensayo”.

Os dejo con las fotos, el menú consiste en:

Ensalada de invierno. 

Pollo al horno con manzana, cebolla y romero.

Manzana al horno rellena de frutos rojos, pasas y merengue. 

Como veis el menú es suculento y apetecible, pero con pequeños trucos puedes reducir las calorías de los platos y así conseguir una cena baja en grasas y saludable.

(Las recetas están debajo de la foto!)

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ENSALADA DE INVIERNO

Mezclum

Tomates

Granada

Boniato laminado al horno con sal y pimienta

Pipas de calabaza.

En realidad, la única complicación de esta ensalada es el boniato que lo tienes que hacer con antelación y dejarlo enfriar. Se lava bien un boniato mediano y se corta en rodajas finas. Se coloca sobre una fuente de horno y se salpimentar. Se deja cocer cerca de 2o minutos y listo!

 

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POLLO AL HORNO CON MANZANA, CEBOLLA Y ROMERO

Pollo entero sin piel. Es importante que sea sin piel, sólo ésta aporta 495kCal extra al plato, así que imaginaros, con un gesto tan sencillo como cambia el plato!

Cebolla

Manzana

Romero fresco

Sal y pimienta.

De nuevo un plato increíblemente sencillo. Colocamos todos los ingredientes en una fuente para horno y horneamos a 2oo grados durante aproximadamente dos horas.

 

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MANZANA RELLENA DE FRUTOS ROJOS, PASAS Y MERENGUE.

Esto es sin duda la joya de la corona, menudo postre. De verdad. La receta original la vi en el blog de @lasrecetasdelabruja, sólo que yo he hecho una versión un poco más saludable, o adaptada a mis necesidades.

Manzanas

Frutos rojos

Pasas

Claras de huevo

Extracto de vainilla

Edulcorante

En un recipiente apto para micro colocamos las manzanas con un poco de agua, le habremos quitado el centro a las manzanas, dejando un pequeño hueco en medio. Añadiremos una cucharadita de pasas y frutos rojos antes de meterlo en el microondas.

Lo coceremos a potencia fuerte durante 6 minutos (ojo, si se pasa las manzanas explotan… os lo digo por experiencia).

Mientras tanto montamos las claras a punto de nieve y le añadimos el endulzante y unas gotitas de extracto de vainilla.

Una vez hechas las manzanas las ponemos en una bandeja de horno, y llenamos el hueco del centro de la manzana con nuestro merengue fit. Lo metemos al horno 4 minutos.

Mientras tanto en un cazo hemos puesto los frutos rojos con un par de cucharas de agua y lo hemos reducido hasta conseguir un sirope de un color rojo intenso precioso.

Lo dejamos enfriar y servimos por encima cuando pongamos el postre en la mesa!!

 

Espero que os haya gustado el menú!

 

Un abrazo preciosos! ❤

 

 

Mi mente me boicotea.

El final del proceso de adelgazamiento está muy cerca. MUY CERCA. Y yo me encuentro en un momento extraño.

Muchas veces pienso en la conciencia que tengo sobre mi cuerpo y me doy cuenta que no coincide con la realidad. La verdad es que antes tampoco la tenía. Veo fotos antiguas y me sorprendo por que no me veía así. Esto me produce una pena muy profunda. Como también me la produce no ser capaz de ver completamente el cambio. No os voy a negar que la mayoría de los días me veo estupenda, de hecho, mi peso actual ya me gusta y me siento cómoda con el. Pero la realidad es que la persona que se siente débil e inferior que hay en mi muchas veces me boicotea y hace que siga viéndome como la persona que ya no soy.

Nunca, nunca cojo mi talla a la primera. El otro día, estando de compras, de las 5 prendas que cogí para probarme solo una me venia bien. Y la cogí por que era la última talla y pensé “bueno,ahora no entro, pero entraré” y la verdad es que me venia un poco grande. Esto me pasa todo el rato.

Esta mañana he estrenado unos vaqueros que compré hace un mes y me vienen grandes, muy grandes. Recuerdo que es un modelo que he tenido anteriormente y los compré sin probármelos. No acerté con la talla, por que en mi cabeza aun sigo viendo a la chica gorda que me ha mirado tanto desde el otro lado del espejo. Algunas veces no puedo creerme el punto en el que estoy. algunas veces me miro y soy yo, y me sonrío fuerte y valiente. Y otras, no me reconozco.

Ya no necesito comprar en la sección de tallas grandes, pero aun así entro, aun así, me pruebo, aun así, algunas veces me siento como en ese momento.

Es cierto que toda una vida lidiando con esas sensaciones no se pueden cambiar en tan poco tiempo, pero parece que mi cuerpo es más rápido que mi cabeza.

Once meses después de empezar, el cambio físico es evidente. Perder 46 kilos no sólo me ha llevado a desprenderme de malos hábitos de vida, también me ha ayudado a desprenderme de “malos hábitos” emocionales. Ser capaz de reconocer cuando yo misma trato de boicotearme me ha llevado a darme cuenta de cuanto daño nos hacemos nosotros mismos. Trabajo con la misma intensidad mi cuerpo que mi mente, por que toda, absolutamente toda la fuerza nace de allí.

Y de la misma manera todas mis debilidades están allí.

Estoy viviendo este proceso de una forma maravillosa que me hace profundamente feliz, pero como en todo, tengo días mejores que otros. Y esto también es la realidad de todo el proceso de adelgazamiento.  No todos son días maravilloso con una motivación increíble, ni me siento siempre fuerte y capaz de todo. Pero aún así, consigo ser firme en mi decisión de vivir mejor. Ese es mi logro, superar los días malos. Los días buenos son sencillos.

 

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Tía, me sobran cuatro kilos.

-Tía, cómo lo haces? Por que yo estoy fatal, me tengo que quitar 3 o 4 kilos que me sobran.

Y tu allí mirándola con cara de “que me estas contando colega, que a mi me sobran 40kilos”

A muchas de vosotras y vosotros os sonará ésta conversación.

Una amiga vuestra con sus maravilloso 65 kilos os dice que ella está fatal y que tiene que quitarse algunos kilos. A ti, que te sobran 40 (bueno, a mi, que no a vosotras, bueno, ya me entendéis) tienes dos opciones.

Rabiar como una mona por que….. que sabrá ella, cómo se atreve, una dieta estricta le hacia pasar yo, le voy a cortar la cabeza y verás como pierdes esos 5 kilos… o aceptar que lo que para ti suponen 40 kilos para ella lo son 5.

Esto se trata de no menospreciar los esfuerzos de los demás.

Cada persona es distinta y todos tenemos nuestros complejos. Si una persona se siente bien con 60 kilos y ahora pesa 64 no se sentirá augusto y hay que respetar ese sentimiento, aunque creamos que está genial como está.

Yo me encuentro en un punto en el que muchas personas me dice que ya esto genial, y la verdad es que me siento así, pero la realidad es que para estar en mi peso saludable aun tengo que bajar un poco más. Por suerte la gente que tengo alrededor es maravillosa y lo que hacen es animarme a llegar a mi meta sin cuestionar mis decisiones.

He de reconocer que en este proceso en el que llevo ya casi diez meses (!!!!) y pese a los días malos, siempre me he sentido apoyada, y si alguna vez alguna persona ha dicho algo que me ha herido simplemente he tratado de hacer que ese sentimiento se transformara en motivación. Ya sabéis que yo hago mucho hincapié en la fortaleza mental que hace falta, y si por algún motivo vosotros queréis hacer algún cambio en vuestra vida y creéis que no tenéis la fuerza necesaria, no os preocupéis, el momento llegará. Yo he tardado muuuchisimos años en saberme en el momento exacto para empezar éste cambio.

Si tenéis una persona alrededor que tiene obesidad o sobrepeso, por mucho que lo que le digáis, sea por preocupación, por amor o por el motivo que queráis, tenéis que respetar que quizá la persona a la que se lo estáis diciendo no se encuentra en un buen momento para empezar un proceso así de duro, o simplemente no quiere cambiar. Cuando a mi alguien me lo decía me dolía mucho, por que yo ya lo sabía, pero no era capaz de hacerlo, y eso no me hacia peor, solamente me preparaba para el momento en el que estoy ahora, pero eso lo se en este momento, antes me dolía, me dolía que la gente pensara que yo no lo veía o que no me importaba. O que no respetaran que, quizá, yo me sentía bien conmigo misma.

Lo que quiero deciros es que sobre todo, respetéis, respetéis la decisión que tome la persona. Tanto si os gusta como si no.

Y si esa persona alguna vez os pide la mano, dádsela, os necesitara.

 

 

Feliz semana bonitos.

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Abrazar mis defectos.

Ayer fui de rebajas.

Esto hace unos meses hubiera sido un suplicio y posiblemente alguna que otra lágrima. Para mi era muy frustrante querer vestirme como a mi me gustaba y no encontrar casi ninguna prenda que me fuera bien.

Lo cierto que en los últimos años la moda de tallas grandes había cambiado, pero me costaba mucho encontrar algo que realmente me definiera.

Así que ayer me presente en un centro comercial el segundo día de rebajas ( si amigos, estoy loca, lo sé) dispuesta a sentir algo de frustración y a salir de allí sin ropa.

Yo aun no tengo conciencia total de mi cuerpo y muy a menudo continuo cogiendo la talla más grande, por suerte Albert parece que si me tiene cogida la talla y allá que nos fuimos con mis suegros.

No soy capaz de explicaros lo que sentí cuando por primera vez pude escoger la ropa por que me gustaba y no por que me cabía.

Sé que para mucho de vosotros esto será una reflexión vacía, pero la realidad es que esconde mucho más. Posiblemente antes también había ropa preciosa que me definiera, pero lo que ocurría es que yo misma no me definía, lo hacían mis complejos.

Liberarme de ellos me ha dado muchísima seguridad y eso se ha transformado en fortaleza para ser quien soy.

Ayer bailé de alegría y felicidad en un probador, me miré en el espejo y reconocí a la persona que soy.

Nunca, NUNCA, me había sentido así. Jamás había disfrutado probádome ropa, por fin delante de mi ya no tenia a una enemiga.

Delante del espejo me miraban una mujer con defectos, pero también con virtudes.

Lo mejor que puede hacer ayer fué abrazar mis defectos y quererme con ellos, y eso queridos, es el mejor logro de este proceso.

Feliz lunes.

Por cierto, me compré unos lookazos que ya veréis cuando os los enseñe!

Números que avergüenzan

Ahora mismo llego a casa de pesarme.

Hoy es un día importante, he ido a la consulta de mi querido Alex.

Ya está, he pasado la barrera de los -4okg. Joder, no sabéis lo que esto significa para mi. Era una meta inalcanzable. Os juro que cuando pensaba en el cambio de hábitos nunca nunca creí que llegaría aquí.

Voy a contaros algo que para mi es muy difícil de contar, y ahora entenderéis por qué.

Cuando comencé este proceso pesaba 114 kilos.

114 kilos de vergüenza. Y ojo, no digo que pesar eso sea vergonzoso, pero si yo en 8 años que llevo con mi pareja nunca había sido capaz de decirle mi peso es que ,sin duda, me avergonzaba de ello.

Supongo que entendéis lo difícil que es “confesar” cual era mi peso inicial, era jodido y la verdad es que yo nunca he sentido que pesara tanto, pero allí estaban los números.

Para mi es un poco humillante hablar de eso ¿quién no ha mentido alguna vez en su peso?

Preguntarle el peso a alguien se considera de mal gusto, imagínate hablar de tu exceso de peso.

Pues si, todo esto es para contaros que hoy, oficialmente, he bajado 40kilos de peso.

He pasado de 114 a 73,8kg, ahora me queda un último esfuerzo para bajar lo poco que me queda y comenzar la nueva etapa.

Estoy contentísima, no os podéis hacer a la idea de lo que conseguir esto supone para mi.

Pienso en todo el esfuerzo y siento que vale la pena cada vez que mi voluntad ha sido más fuerte que otras emociones. En cada entrenamiento al que iba pensando que entrenaría suave y lo he dado todo. Cada vez que he dicho que no a algo que se que no me hará bien.

A ser constante y consciente del proceso, de lo afortunada que soy de tener gente que me anima, me apoya y me quiere.

Que han entendido sin rechistar que cuando salíamos y yo sólo bebía agua con limón y hielos o que quedásemos después de comer para que yo pudiera seguir mis pautas sin tentaciones, han sido pacientes y buenos conmigo.

Joder, hoy es un día increíblemente especial para mi, por que me he demostrado a mi misma que si estoy decidida, puedo con todo.

Gracias a todos por las palabras de ánimo, sois jodidamente increíbles.

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Lo difícil empieza ahora… o no.

Empiezo a estar muy cerca del final de proceso de perder peso, estoy a unos 6 kilos del peso que marcamos junto con mi enfermero Alex, lo que me supondrá haber perdido 45kilos.

Si, lo sé, es muchísimo. Pero la realidad es que era NECESARIO.

El otro día por fin baje de obesidad mórbida a sobrepeso, y dentro de poco espero ya estar en el peso “normal” para mi metabolismo. Es importante no obsesionarse con un peso y hacer caso a las recomendaciones del médico.

Cuando vi ésta imagen en internet me ayudó mucho a entender de lo que hablaba Alex y por eso he pensado que os podría interesar.

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Cada cuerpo es distinto, cada mujer es distinta y con el mismo peso podéis ver la diferencia que hay entre cada una. De ahí que el peso no me obsesione, si no lo que me mueve es estar sana y saludable.

Dicho esto os voy a explicar el título de éste post.

Muchas personas han comenzado a decirme que lo complicado vendrá ahora. Mantenerme en mi peso y no volver a engordar. Puedo entender perfectamente por que lo dicen. Primero por que aun creen que lo que yo estoy haciendo es una dieta restrictiva y no que estoy cambiando mi estilo de vida, mis hábitos alimenticios y mi actividad física.

La diferencia es que para mi esto no es un castigo, estoy disfrutando muchísimo. Os lo juro. Aprender a comer y a conocerme a mi misma forma parte de este momento. Y sinceramente creo que todos deberíamos hacerlo independientemente  de si queremos perder peso o no.

Todo este proceso no tendría sentido sin el trabajo que haces sobre tu propia mente. Aprendes mucho a canalizar sentimientos y esto es algo que no todos hemos tenido la suerte de aprender antes.

Todo este proceso me ha llevado a saber que, sin duda, lo difícil ya ha pasado. Si he sido capaz de llegar hasta aquí, joder, ya lo tengo hecho.

Ya casi he perdido cuarenta quilos, y es algo que JAMÁS pensé que sería capaz de lograr. El otro día hablé con Alex sobre esto. Ni cuando empecé visualizaba éste momento. Era imposible. Una meta inalcanzable.

Y aquí estoy, tan cerca de un nuevo comienzo que se me pone un nudo en el estómago de emoción. Estoy deseando empezar la nueva etapa y ver como esta vez si que empiezo diciendo:

-Joder, si, soy capaz.

 

 

 

 

 

Sabéis lo que ocurre cuando por fin hay tallas para ti en Stradivarius?

Pues no pasa nada queridos, nada.

El otro día por primera vez en mi vida mi cuerpo serrano entro en una talla L ( No vayáis a pensar que iba a entrar en otra) una camisa muy mona y fresca para este verano que compré por que estaba tirada de precio y por que moralmente tengo algo con las tiendas éstas que juegan con tantas y tantas mujeres.

¿Juegan? Si. Hace unos días una persona me hablo de la frustración que sintió al no entrar en una de sus prendas, y creedme que la entendí perfectamente. Y pensé que me encantaría que entendiera que ella ya es bella y fuerte, que no necesita la reafirmación de una talla para saber que puede con todo. Pero la entendí, por que en algún momento yo he llegado a sentir lo mismo.
Años y años de sentirme frustrada, fea, y una especie de monstruo come niños por no entrar en lo “establecido”.

Ni mucho menos quiero generalizar, estoy segura que la mayoría de las dependientas de éstas tiendas son muy majas, pero hace unos años fui a comprar un vestido para el cumple de una amiga, el vestido era mi regalo para ella y me pasó algo que me hizo cambiar mi visión sobre éstas tiendas.

La muchacha que me atendió me vio llegar a ella con un vestido y al preguntarle sin tenían una L (mi amiga también usa la L y ella no tiene problemas de peso) la chica me dijo algo tal que así:
-Lo siento pero en esta tienda no creo que encuentres nada para mujeres como tú.

Recuerdo perfectamente el hincapié que hizo en la palabra , como sinónimo de espécimen gigante de ser humano come donuts.

Yo la miré y como me gusta mucho incomodar a la gente le dije que no se preocupara por si me entraba o no, era cosa mía y no suya, que por favor saliera su encargada por que lo que estaba comprando era un regalo y con su comentario me había ofendido así que quería poner una reclamación.

Si, soy un poco perra, pero es que al final uno se tiene que tomar las cosas así. Supongo que la chica creía que tenia una imagen de mi que no encajaba con la realidad y pensaba que me quería poner ese vestido.

Para empezar, era consciente que para que ese vestido me cubriera entera hubiera necesitado como 4 de esa talla para darme la vuelta, pero la chica creyó que no lo sabía y tuvo la necesidad de recordármelo, como si yo no tuviera espejos en casa. Cabe decir que la tienda estaba llena y la sensación de humillación fue horrible.

Cuando salí de esa tienda sentía una mezcla de rabia, humillación y mucho odio hacia mi misma. La culpa era mía, donde vas tan gorda a comprar ropa, pensé.

Todo eso se me pasó cuando me di cuenta que yo no era culpable de nada de lo que había pasado y no tenia que justificarme. Pero eso lo vi yo, que ya no soy una niña y me he tenido que enfrentar mucho a situaciones así.

Pero, ¿qué ocurre con esas niñas (y no tan niñas) que cuando usando una 38-40 en éste tipo de tiendas deben comprarse una L?
Pues lo que todos sabemos que ocurre, además, estoy segura que alguna vez también lo habréis sentido. Todos, independientemente de nuestra talla, hemos sentido que una tontería así puede amargarte el día, el mes y la vida si no eres capaz de gestionar que el problema aquí no es nuestro cuerpo si no lo que una industria enferma dice que debemos medir o pesar.

Y ojo! con esto no digo que el día que me compré la camisa no sentí una mezcla de placer y risa. Había estado muchísimo tiempo deseando entrar una de ésas camisas y ahora que la tenia puesta no había pasado nada.

Supongo que ahora que me he demostrado a mi misma que no ha pasado nada, ni soy mas guapa, ni mas feliz, ni me siento más aceptada, volveré a mi rutina de pasar por ésas tiendas como si nada me entrara, por qué que queréis que os diga…. así soy mucho más feliz.

Pero tenía que hacerlo, demostrarme que no iba a pasar nada, que el cambio que estoy viviendo no lo he promovido por entrar en una talla si no por mi propia salud y mi bienestar.

Por cierto, la dependienta me pidió disculpas 😉

 

 

 

 

Enfrentarse a nuevos miedos

Cuando alguien cuenta como ha perdido peso siempre solemos quedarnos con las cosas positivas, que además es lo que hay que hacer. Por que son las que suman.
Pero tampoco quiero engañaros, hay cosas que no lo son tanto.
En mi caso estoy ahora mismo en un punto en el que todo el mundo me dice lo guapa que estoy, pero yo aun no he tomado conciencia de todo el proceso y de todos los cambios. Me cuesta reconocerme.
Cuando voy a comprarme ropa aun sigo cogiendo la talla mas grande. Tengo que decir que yo comencé la dieta con una talla 58 y ahora mismo uso una 42, como podéis imaginar nada de lo que tengo en el armario me queda bien.
Algunos creeréis que es algo positivo, ahora puedo renovar mi armario, pero como aún me quedan unos 10 kilos por bajar me parece absurdo comprar ropa que en unos meses no me vendrá.
Esto hace que me vista como me vista no me sienta del todo a gusto. También sé que es pasajero y en unos meses esto se solucionará. Algunas veces me preocupa no tener conciencia de mi cuerpo tal y como está, ya que yo ( sin querer) aun cojo prendas de la XL cuando en realidad  una M ya me vale. Sé que esto cambiará, son muchos años en la espalda para que de la noche a la mañana todo cambie.
Lo que realmente llevo peor es la cantidad de piel sobrante que tengo, adelgazar 36 kilos hace que te quede mucha mucha piel que no esta en su sitio.
Cuando comencé el proceso solo podía pensar que en verano podría ponerme por primera vez un bikini (si, por primera vez) y ahora que puedo (quién dicta si puedo o no? Mi cabeza, sin duda) no soy capaz de ponérmelo por que la tripa esta absolutamente descolgada y eso que ya sabéis que hago mucho mucho deporte!!
No puedo ni imaginarme si durante todos estos meses no hubiera hecho nada!
Esto me genera un profundo sentimiento de inseguridad, vestida me veo estupenda, siento que soy cada vez mas yo misma, tengo curvas que me encantan y además me estoy poniendo fuerte.
El otro día hablaba con unas amigas sobre esto. No hago las cosas por entrar en una 36, la talla no el lo que me mueve. Si en una 40 me veo estupenda, ahi me quedo.

No se trata de entrar en una talla pequeña, se trata de verme bien, de reconocerme y de sentirme en armonía con mi cuerpo.

Ahora me planteo nuevas dudas que realmente me preocupan.

¿Cuándo esté en mi peso que pasará con todo el exceso de piel? ¿Se pondrá en su sitio?¿Me tendré que someter a cirugía estética para remodelar toda esa piel?

Es cierto que mucha piel se tonificará y volverá a su sitio, pero donde tengo más estrías es muy probable que no vuelva, aun así, seguiré entrenando y esforzándome para poder adelantar trabajo con deporte y de forma natural y no con cirugía, por que tengo que reconocer que pasar por una operación me da un miedo terrible.

Pero bueno, es algo que aun no necesito decidir, además pienso que antes de hacerme una remodelación querría ser madre para aprovechar que ya tengo la piel preparada para un embarazo. Y como ninguna de las dos cosas (ni operarme ni ser madre) está en mis planes a corto plazo voy a disfrutar día a día de las nuevas sensaciones que estoy viviendo y aprendiendo de ellas.

¿Vosotros os someteríais a una operación estética?

 

PD: en la foto llevo una falda lápiz y un croptop de H&M, que si me dicen hace unos meses que me sentiría asi de bien vistiendo lo que me gusta, no me lo creo ❤

 

 

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Miedo al gimnasio y otras mentiras.

Supongo que ésta es la mejor manera de afrontar las cosas. Haciéndolas.

Cuando me apunté al gimnasio llevaba ya 3 meses con los cambios de alimentación, y ahora después de 5 meses de entrenar a diario y no faltar a ni un solo entreno, veo la cantidad de excusas que me he estado poniendo toda la vida. Algunas infundadas y otra de experiencias negativas que he tenido.

Recuerdo una hace un par de años, cuando quise apuntarme en un gimnasio en la ciudad donde vivía. Fui al gimnasio llena de ganas y el entrenador que había en recepción me miró de arriba a abajo y me dijo literalmente:

-Adelgaza y luego vuelve.

Me gustaría pensar que quiso decirme:

-Tienes mucho sobrepeso. Quizá, para que tus articulaciones no sufran, deberías perder un poco de peso y luego comenzar con el deporte enserio.

De verdad quiero pensar que el muchacho quiso decirme eso y no que simplemente era subnormal. La cuestión es que yo salí de allí hecha un mar de lágrimas y no volví a pisar un gimnasio hasta hace 5 meses.

Podéis imaginar los nervios con los que fui a apuntarme la última vez, os juro que no estaba preparada para otra cosa así. La cuestión es que me atendió un chico con un perfil muy parecido al entrenador del otro gimnasio, casi me echo a llorar solo al entrar. Pero no, este chico fue increíblemente amable conmigo y me animó a que diera lo mejor de mí.

Seguramente en todo esto lo más importante de todo es mi cambio de actitud, y dejar de pensar en el qué pensarán los demás. Porque la verdad es que a los demás les da igual lo que yo haga.

Al principio iba al gimnasio y me ponía en la última máquina, en la esquina, que nadie me viera. Me sentía bastante mal entre tanta gente tan en forma. Juzgada.

Después de algunas semanas empezó a darme exactamente igual, voy allí a hacer mis rutinas a darlo todo y sudar mucho.

Y de repente pasó, comencé a sentirme a gusto, segura y empecé a ver resultados increíbles. Mi cuerpo estaba respondiendo con resistencia y fuerza, y he de reconocer que se me están poniendo unas piernas que algunas veces me dan un poco de miedo.

Disfruto entrenando con amigos y amigas a los que lío para que vengan conmigo y disfruto muchísimo entrenando con mi chico. Los domingos por la mañana se han convertido en mi día favorito por que desayunamos tranquilos y luego nos vamos a entrenar. He de reconocer que me encanta poder compartir con él esto. De la misma manera que disfruto entrenando sola y regalándome esas dos horas al día y solamente dedicarme a mí.

Los beneficios os los habrán dicho mil veces, pero para mí el más importante es que produce una liberación de endorfinas, lo que provoca una sensación de felicidad y euforia, y esto amigos es droga de la buena.

¿Cómo no voy a querer hacer algo que me hace sentir feliz?

Si solo fueran esos los beneficios, pero además, sube la autoestima y reduce el estrés, entre otras muchas cosas.

Así que ya sabéis, os animo a que comencéis con una rutina adaptada a vuestro estado físico y que poco a poco salgáis de vuestra zona de confort! Porque muchas veces las mejores cosas se encuentran allí!!

Feliz semana bonitos!
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