Tía, me sobran cuatro kilos.

-Tía, cómo lo haces? Por que yo estoy fatal, me tengo que quitar 3 o 4 kilos que me sobran.

Y tu allí mirándola con cara de “que me estas contando colega, que a mi me sobran 40kilos”

A muchas de vosotras y vosotros os sonará ésta conversación.

Una amiga vuestra con sus maravilloso 65 kilos os dice que ella está fatal y que tiene que quitarse algunos kilos. A ti, que te sobran 40 (bueno, a mi, que no a vosotras, bueno, ya me entendéis) tienes dos opciones.

Rabiar como una mona por que….. que sabrá ella, cómo se atreve, una dieta estricta le hacia pasar yo, le voy a cortar la cabeza y verás como pierdes esos 5 kilos… o aceptar que lo que para ti suponen 40 kilos para ella lo son 5.

Esto se trata de no menospreciar los esfuerzos de los demás.

Cada persona es distinta y todos tenemos nuestros complejos. Si una persona se siente bien con 60 kilos y ahora pesa 64 no se sentirá augusto y hay que respetar ese sentimiento, aunque creamos que está genial como está.

Yo me encuentro en un punto en el que muchas personas me dice que ya esto genial, y la verdad es que me siento así, pero la realidad es que para estar en mi peso saludable aun tengo que bajar un poco más. Por suerte la gente que tengo alrededor es maravillosa y lo que hacen es animarme a llegar a mi meta sin cuestionar mis decisiones.

He de reconocer que en este proceso en el que llevo ya casi diez meses (!!!!) y pese a los días malos, siempre me he sentido apoyada, y si alguna vez alguna persona ha dicho algo que me ha herido simplemente he tratado de hacer que ese sentimiento se transformara en motivación. Ya sabéis que yo hago mucho hincapié en la fortaleza mental que hace falta, y si por algún motivo vosotros queréis hacer algún cambio en vuestra vida y creéis que no tenéis la fuerza necesaria, no os preocupéis, el momento llegará. Yo he tardado muuuchisimos años en saberme en el momento exacto para empezar éste cambio.

Si tenéis una persona alrededor que tiene obesidad o sobrepeso, por mucho que lo que le digáis, sea por preocupación, por amor o por el motivo que queráis, tenéis que respetar que quizá la persona a la que se lo estáis diciendo no se encuentra en un buen momento para empezar un proceso así de duro, o simplemente no quiere cambiar. Cuando a mi alguien me lo decía me dolía mucho, por que yo ya lo sabía, pero no era capaz de hacerlo, y eso no me hacia peor, solamente me preparaba para el momento en el que estoy ahora, pero eso lo se en este momento, antes me dolía, me dolía que la gente pensara que yo no lo veía o que no me importaba. O que no respetaran que, quizá, yo me sentía bien conmigo misma.

Lo que quiero deciros es que sobre todo, respetéis, respetéis la decisión que tome la persona. Tanto si os gusta como si no.

Y si esa persona alguna vez os pide la mano, dádsela, os necesitara.

 

 

Feliz semana bonitos.

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Abrazar mis defectos.

Ayer fui de rebajas.

Esto hace unos meses hubiera sido un suplicio y posiblemente alguna que otra lágrima. Para mi era muy frustrante querer vestirme como a mi me gustaba y no encontrar casi ninguna prenda que me fuera bien.

Lo cierto que en los últimos años la moda de tallas grandes había cambiado, pero me costaba mucho encontrar algo que realmente me definiera.

Así que ayer me presente en un centro comercial el segundo día de rebajas ( si amigos, estoy loca, lo sé) dispuesta a sentir algo de frustración y a salir de allí sin ropa.

Yo aun no tengo conciencia total de mi cuerpo y muy a menudo continuo cogiendo la talla más grande, por suerte Albert parece que si me tiene cogida la talla y allá que nos fuimos con mis suegros.

No soy capaz de explicaros lo que sentí cuando por primera vez pude escoger la ropa por que me gustaba y no por que me cabía.

Sé que para mucho de vosotros esto será una reflexión vacía, pero la realidad es que esconde mucho más. Posiblemente antes también había ropa preciosa que me definiera, pero lo que ocurría es que yo misma no me definía, lo hacían mis complejos.

Liberarme de ellos me ha dado muchísima seguridad y eso se ha transformado en fortaleza para ser quien soy.

Ayer bailé de alegría y felicidad en un probador, me miré en el espejo y reconocí a la persona que soy.

Nunca, NUNCA, me había sentido así. Jamás había disfrutado probádome ropa, por fin delante de mi ya no tenia a una enemiga.

Delante del espejo me miraban una mujer con defectos, pero también con virtudes.

Lo mejor que puede hacer ayer fué abrazar mis defectos y quererme con ellos, y eso queridos, es el mejor logro de este proceso.

Feliz lunes.

Por cierto, me compré unos lookazos que ya veréis cuando os los enseñe!